RAZONES PARA UN PROCESO CONSTITUYENTE HACIA LA III REPÚBLICA

Que la constitución del 78 no es una panacea de paz y
libertades se evidencia cada vez con mayor certeza. Los pactos de la Moncloa trataron
únicamente de dar cobertura ideológica a un proceso que permitió a la clase
dominante del franquismo mantener intacto su poder. Asimismo se logró incorporar a este proceso a
las burguesías nacionalistas y a la izquierda política y sindical. La transición se saldó con una profunda
derrota de la izquierda y del movimiento obrero.

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Ahora cuando el PSOE lanza cantos de sirena acerca de su
reforma constitucional con tal de acomodar una sosegada sucesión monárquica,
renace la discrepancia. Por un lado la
mas rancia y reaccionaria derecha incita la intervención del ejército en la
acción política prestos a reavivar pretéritas victorias tan propicias a sus
intereses de casta. Por otro, el nuevo
régimen económico de las autonomías abunda en los desequilibrios regionales y
fulmina el reparto equitativo de la riqueza. Todo ello postulado por un integrismo católico
reclamando el papel predominante que le reconoce la constitución. Denunciar por último el endeudamiento
paulatino de las familias a consecuencia de sacrificar los derechos de los
trabajadores en las distintas reformas laborales. Tapa esta olla a presión una monarquía
instaurada por el dictador sobre la cual no permitieron decidir al pueblo
soberano y cuya garantía socio política (según la vigente constitución) recae
en la fuerzas armadas.

El poder establecido (alrededor de la socialdemocracia,
atenazada por los poderes fácticos, y de una oposición reaccionaria) sestea
placidamente, al abrigo neoliberal, como mandatarios de súbditos sumisos y
crédulos (sociedad claudicante) mientras da la espalda al ciudadano libre,
independiente y reivindicador. Así pues,
hoy como ayer “surge de las entrañas sociales un profundo clamor popular que
demanda justicia y un impulso que nos mueve a procurarla
”. Arribada es la hora de reivindicar un proceso
constituyente que permita avanzar hacia una democracia plena donde la monarquía
deje de tener sentido, el ejercito se subordine al poder civil y se establezca
la separación definitiva y total entre iglesia-estado. Una democracia participativa que recoja
nuestra pluralidad nacional dentro de un estado federal. Este proceso empieza a calar hondo entre las
nuevas generaciones que se movilizan unitariamente por la III República.

El 75 aniversario de la proclamación de la II República ha de
ser el punto de arranque para una alternativa real que propicie la ruptura
democrática frente a la segunda transición propuesta por Zapatero. Pasado el tiempo de las nostalgias es hora de
retomar la acción, hay que pasar la consigna de esperanza que agrupe a todos
los ciudadanos libres, a todas las generaciones con ilusión y esperanza, en
torno a la III
República.

Distintas agrupaciones de Castellón trabajamos para exaltar
los actos que de forma unitaria celebramos durante este año de efemérides en
todas las comarcas coordinadamente con las actividades de País. Deseamos que otras organizaciones de cariz
heterogéneo, con el frontispicio republicano, se vinculen, para que,
conscientes de la debilidad individual, logremos sumar una respuesta colectiva
que demande unitariamente la III REPÚBLICA.

Fdo. VÍCTOR SUÁREZ

Sec. organización Esquerra Unida –Plana Alta

Miembro de la
Plataforma
por la III República

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